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Corporeidades y masculinidades en dos novelas argentinas

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Corporeidades y masculinidades en dos novelas argentinas

CORPOREIDADES Y MASCULINIDADES EN DOS NOVELAS ARGENTINAS “LA FUGA” “PLATA QUEMADA”

(ANÁLISIS COMPARATIVO)

 

Es abyecto aquello que perturba una identidad, un sistema, un orden. Aquello que no respeta los límites, los lugares, las reglas. La complicidad. Lo ambiguo. La mezcla. . .                                            Julia Kristeva

 

Hay que ser muy macho para hacerse coger por un macho.

Ricardo Piglia

 

Hay hechos que la razón se niega a reconocer

Eduardo Mignogna

 

 

Los cuerpos en las novelas Plata Quemada de Ricardo Piglia y La fuga de Eduardo Mignogna,  son multidimensionales: cuerpos políticos e ideológicos, cuerpos anti discursivos, perversos, abyectos y como posesión. Conjuntamente con las corporeidades mencionadas, las masculinidades disocian de las Nomias o reglas impuesta por una sociedad hegemónica, y acrecientan con fuerza thanática a subvertir, a través de la escritura, voces supeditadas al control ideológico. Una literatura perversa.

Dejo a un lado la discusión sobre el hecho histórico real, tomado para la elaboración de estas obras, (de las cuales se resalta la utilización del género de la no-ficcion travestido). El concepto de escritura de ambos novelistas no se centra exclusivamente en narrar la experiencia o relatar el acontecimiento, o crear situaciones diversas; la maestría consiste en articular, transformar y construir un imaginario al lector de la representación del cuerpo y masculinidades, temas de los cuales escritores como Arlt en su Juguete rabioso y Piug con El beso de la mujer araña ya habían escamoteado.

Ahora bien, el cuerpo refleja el orden social, no se limita a representarlo sino que, al ser constituido y constituyente, contribuye a mantenerlo. La forma en la que el cuerpo se objetiva en las prácticas como las posibilidades de cambio o de consolidación  de los hábitos corporales, dependen del objeto en juego, de la estructura presente del campo y de las afinidades del habitus con la situación en la que interviene.

En plata quemada por ejemplo: el no-cuerpo de Malito, o la no presencia de este personajes ilusorio, que produce actos macabros a distancia,  lo absuelve de un cuerpo, una corporeidad. Malito se establece de esta forma como espíritu, o un cuerpo poseído por el mal. Un demonio. La unión del Cuervo, el Nene y Dorda  más que un grupo, ellos conforman una legión. Dado que sus esencias nodales son el placer maléfico.

La policía estaba siguiendo una línea de investigación en la que elementos del nacionalismo peronista habían empezado a operar con delincuentes comunes en una investigación explosiva que tenía muy   preocupada a las autoridades”. (Plata Quemada Pag.53-54)

 

Por su parte, los anarquistas, todos condenados a cadena perpetua, son el cariz del cuerpo político como mensaje. En la Novela La Fuga las luchas ideológicas y partidista dentro de una dictadura conllevan a estas voces narrativas a la inmolación como vía expedita, hacia una visión abnegada del pensamiento altruista, prueba de ello se encuentra el Tuerto Vallejo:

 “lo golpearon, le trituraron los riñones con manoplas y machetes de goma, le arrancaron las uñas, le aplicaron la silla y el látigo, y con unas tenazas de madera le tiraron de la lengua.  Después lo encerraron en una de las mazmorras del sótano donde pasó un mes desnudo y con agua hasta las rodillas, hasta que una pulmonía y una fiebre de cuarenta grados lo dobló en dos y murió ahogado.”  (La Fuga Pág. 142)

 

El anarquismo, en esta medida reencarna a través de sus enunciadores, recrea la figura mesiánica, es decir, proyecta a Cristo, su oprobio, su sacrificio y redención. Aldo Mazzini soporta todo el peso histórico que representa la revolución y la lucha por ser hombre de ideas, esta contienda titánica contra el Estado trae consigo la destrucción de su cuerpo y su masculinidad:

Desde el día de su arresto, Mazzini fue acosado con tanto ensañamiento que sus compañeros de calabozo dijeron que todo su cuerpo, extenuado de tormentos, estaba cubierto de golpes y llagas producto de las descargas de electricidad.  La herida de su pecho se infectó y supuraba.  Su pene y sus testículos estaban retorcidos y su mandíbula deformada.”. (La Fuga Pag.130)

Ahora bien, los cuerpos golpeados son cuerpos de denuncias sociales. Son voces marginadas que anteriormente se encontraban enclaustradas, voces de suburbios, de las marginalidades, de espacios reducidos donde se condesa todo el lado sombrío del hombre. Cuerpos con los cuales, se reproduce en pequeña escala las potencias y los peligros que se atribuyen a la estructura social, este elemento hace presencia en la esposa de Saúl Nieva alias Méndez,: 

 “Le propinaba palizas tan escandalosas y severas, que con frecuencia se veía obligada a hacerse atender en la guardia del hospital Tornú.  Las tundas se iniciaban con unos corridas y resbalones que se oían desde la calle, seguidas por correazos y patadas, y por chillidos de la mujer tratando inútilmente de huir de los zarpazos” (La Fuga Pág. 103)

 

En Plata Quemada por su parte se encuentras esta misma voz social en el Gaucho Dorda:

 

Al poco tiempo mató a un linyera, de una puñalada, para robarle una linterna.  Primero lo llevaron a la comisaría, lo molieron a palos, y después lo internaron en el psiquiátrico”. (Plata Quemada Pag.73)

Malito también constituye, en esta ocasión un cuerpo social golpeado, sin embargo, es por medio de esa luz, que viene y te lleva -la maldad-,que dicho personaje derrumba el patriarcado a través de la penetración del cana; subvierte la ley, no como acto homosexual sino como derrumbe de un cuerpo hegemónico patriarcal y divinizado como son – en el discurso oficial- las fuerzas militares y su “orden” pasándolo del desván al sótano hasta feminizarlo, ya que todo lo penetrado( y no sólo fálicamente) adquiere cuerpo de mujer, del mismo modo como se penetra a través del complot la Ciudad[1] y el Banco.

 “Malito venía de rosario, había estudiado hasta cuarto año de ingeniería y a veces se hacía llamar el ingeniero aunque todos en secreto le decían el rayado.  (…) porque le habían dado unos azotes, en una comisaría de Turdera, con el fleje de una cama, un bruto de la policía de la provincia.  Malito lo fue a buscar y se lo levantó una noche, (…) lo hizo arrodillar y le hundió la cara en el barro y dicen que le bajó los pantalones y lo violó mientras el cana se sacudía con la cabeza enterrada en el agua”. (Plata Quemada pag.19-20)

Lo grotesco radica en la pugna que recae sobre el “cuerpo policial” que es destronado y  renombrado como lumpen de una sociedad  en el sentido peyorativo del maricón como lo afirma David Foster: “La figura del maricón es reservada exclusivamente para el penetrado, pero la pregunta que ocurre con insistencia es la disyuntiva entre la ideología del macho que penetra y el maricón penetrado y cuáles pueden ser, de hecho, los detalles íntimos de sus prácticas sexuales más allá de lo exclusivamente genital.” (Foster, 2000, p. 74) 

En su libro Dominación masculina Pierre Bourdieu realiza un estudio sobre la masculinidad en la sociedad cabileña donde sostiene que el cuerpo tiene una parte delantera, que es el lugar de la diferencia sexual, y una parte trasera, con una sexualidad indiferenciada, y potencialmente femenina, es decir, pasiva, sometida: “(…) como lo recuerdan, mediante el gesto o la palabra, los insultos mediterráneos (especialmente el famoso “corte de manga”) contra la homosexualidad, sus partes públicas, cara, frente, ojos, bigote, boca, órganos nobles de presentación de uno mismo en los que se condensa la identidad social, el pundonor, el nif, que impone enfrentarse y mirar a los demás a la cara, y sus partes privadas, ocultas o vergonzosas, que el decoro obliga a disimular.” (Bourdieu,  p. 30  2000) 

Existe un cuerpo particular en la obra de Eduardo Mignogna un cuerpo que condena perpetuamente a sus amantes, un cuerpo fatal, una cárcel de la cual la única escapatoria es la muerte. El escribano- Domingo Sántalo (alias el gato)  - (Tabita) La  Mujer-  Gans ( el extranjero) todos comparten un cuerpo femenino. Un círculo sexual. Esta mujer representa el deseo de penetración al mundo burgués, el deseo de hombres a una elite para hallar un reconocimiento o un estrado social. Además dicha mujer es el puente entre lo dionisiaco y lo apolíneo.

 “Por otro lado de no serlo ella no se hubiera arriesgado a un solo minuto de amor clandestino en la misma casa y en la propia alcoba matrimonial. Son pocas las mujeres que se unen a los hombres caídos en desgracia” ( La Fuga Pag. 35).

Se concentra de esta manera, en el circulo amoroso, un espacio homosocial. Un lugar de camaradería y rivalidad entre los varones. Aquí se marca la diferencia entre el joven y el viejo; el mundo de las esperanzas y el del desengaño. En este espacio la sujeción y el control sobre la mujer es requisito; siguiendo las ideas de Eve Kosofsky Sedgewick, en cuanto explora las configuraciones que ha llamado “homosociales,’ esto es, relaciones libidinales entre hombres mediadas a través de un cuerpo femenino o de jerarquías sociales. En una de sus categorías expone relaciones del mismo sexo unidos por un sexo externo en este caso una Tabita.

Por lo general, lo que se espera (a su manera, aun hoy día) de un hombre adulto es que mantenga un comportamiento homosocial y una actividad sexual-erótica heterosexual. Esto es, que sus lazos relacionales más importantes sean con otros hombres, con la salvedad de su relación con aquella mujer con quien mantiene relaciones sexuales (reproductivas). Dentro del otro discurso (el que supera la novela) lo que hicieran las mujeres no importaba, porque se las veía como prolongaciones o propiedad de los hombres.

            Por otro lado, las masculinidades más acentuadas, emergen desde el personaje homosexual. La abolición de los edictos policiales, y la legislación sobre la no discriminación por orientación sexual se aprobaría en Argentina en el Código de Convivencia de la Ciudad de Buenos Aires, a fines del siglo XX. No obstante, una lectura fácil sería la aceptación del imaginario gay  con elementos como mingitorios, promiscuidad, dolor, borrachera, cuerpos pasivos, entregados al vicio; donde la pasividad se identifica con lo femenino, con aspavientos y complicidad en las sombras en la literatura Argentina. En su análisis al cine argentino Ricardo Rodríguez Pereira da grandes luces sobre la construcción del imaginario del homosexual en el país:

Podríamos concluir que la característica más anclada en el imaginario popular, es la del homosexual trágico, el hombre torturado, infeliz e incapaz de auto realizarse, como si todas las facetas de la vida y la personalidad estuvieran atravesadas por el eje de la orientación sexual. Esta visión olvida la totalidad del individuo. Habría que esperar si en el futuro, un mayor desarrollo y comprensión del tema de la homosexualidad posibilita una literatura gay con estereotipos más optimistas y felices (Rodríguez Pereyra, 2001). 

En  esta medida los films son superados por la letra imaginada, y la preocupación por explorar las facetas del ser humano, su imagen y los motivos de su conducta son interiorizados por estos dos escritores, en especial en masculinidades explosivas y complementarias como el Nene Brignone y el Gaucho Dorda (los mellizos) en Plata Quemada, y en La Fuga  Belisario Zacarías (alias El Pampa) y Omar Zajur (alias Alí) 

 

El Pampa y él arrastraban una relación sentimental desde antes de caer presos y nunca se habían molestado en ocultarla. No fueron pocos los reclusos a los que el Pampa había mandado a la enfermería por alentar bromas contra ellos. Se querían sinceramente, con un amor llano y áspero, y no toleraban ofensas ni deshonras. El Pampa medía casi dos metros y pesaba arriba de ciento treinta kilos; era arisca y sanguinario”.(La Fuga Pag.81)

El amor de los mellizos y el Pampa y Alí no son amores fugaces, es el equilibrio de eros y thanatos, en masculinidades abyectas.

 “Zacarías y Alí vivieron muchos años en armonía, pues nada les importaba más que pasar el tiempo juntos, compartiendo una vida aislada y hogareña, y planear cada nuevo golpe (…) cuidando una huerta que Alí cultivaba en los fondos, truqueando, bailando tango entre ellos, tangos y milongas que silbaba el Pampa que era un gran silbador.” (La Fuga Pág. 174)

…..

“De los planes se ocupaba el nene.  Porque el gaucho y el nene eran para el gaucho uno solo (…) se entendían a ciegas, actuaban de memoria (…) “un caso muy interesante de simbiosis gestáltica son dos pero actúan como una unidad.  El cuerpo es el gaucho, el ejecutor pleno, un asesino psicótico; el nene es el cerebro y piensa por él”. (Plata Quemada Pag.69)

Los mellizos son más que iconoclastas, son unos ascetas contemporáneos que de manera consciente se ubican en un mundo interior y no es su deseo transformar su corporeidad externa o su vestido.

            Dorda es un ser malevo, abyecto, maléfico, pero muy femenino, es un Molina más silencios@ con rudeza e imaginación. Su cuerpo es gobernado por sombras sexuales del ensueño, la imaginación es su cuerpo eterno:       

“Le decían gaucha, a veces, las voces, lo llamaban así esas mujeres, al gaucho Dorda, vení gaucha, yegüita, y él se quedaba quieto, sin moverse, para que nadie oyera lo que estaban diciendo, triste, mirando el aire, con ganas a veces de llorar pero sin llorar para que nadie se diera cuenta de que era una mujer.” (Plata Quemada Pag.171)

Por lo anterior, se evidencia que la irreverencia es ahora la propuesta estética narrativa de ambos artista, la cual  no contempla las estructuras oficiales, las ignora abiertamente, y sólo las tomas en cuenta para herirlas. Freud se interesó vivamente por las tribulaciones que el individuo sufría a lo largo de la historia para aprender a reprimirse y así adecuarse a las exigencias sociales de la época, por lo cual sería imposible acatar las normas sociales sin cohibir muchos de los impulsos instintivos o sin que socialmente lo tildaran como loco o en el peor de los casos como puto. En cuanto al loco, Foucault arguye:  “Desde la más alejada Edad Media, el loco es aquel cuyo discurso no puede circular como el de los otros: llega a suceder que su palabra es considerada nula o sin valor que no contiene ni verdad ni importancia, que no puede testimoniar ante la justicia, no puede autentificar una partida o un contrato, o ni siquiera en el sacrificio de la misa, permite la transubstanciación y hacer del pan un cuerpo(…) Resulta curioso constatar que en Europa, durante siglos, la palabra del loco n o era escuchada, o si lo era, recibía la acogida de una palabra portadora de verdad(…) de todas maneras, excluida o secretamente investida por la razón, en un sentido no estricto no existía(…) todo ese inmenso ruido del discurso del loco regresaba al ruido; y no se le concedía la palabra más que simbólicamente, en el teatro en el que se le exponía, desarmado y reconciliado, puesto que en él desempañaba el papel de verdad enmascarada.” (Foucault, 1973)    

Por lo cual, la escritura perversa, es aquella que transgrede los discursos hegemónicos dando apertura a sub-versiones donde discursos ignorado y rechazados como el “loco” recupera su palabra social.

Por otro lado, ambas novelas exponen la revaloración a los mitos de origen, en especial a los conceptos Patriarcado y Matriarcado arrastrado por tiempos inmemorables  y complejos psicológicos expuestos por Freud, como fueron el complejo de Electra y el complejo de Edipo. Algunos personajes no buscan ni carecen de Padre o Madre, más bien, denuncian la ausencia de un hermano,(del otro con la evocación de igualdad) lo que  connota  afán por superar corporeidades extremas y confluir en puntos medios de fuerza, de armonía que impulsen un orden y sosieguen la desesperanza de algunas generaciones.   

Siempre había querido tener una hermana, una mujer joven y hermosa en la que pudiera confiar y en la que estuviera obligado a mantener lejos de su cuerpo, una mujer de su edad bella con la que exhibirse sin que nadie supiera que era su hermana.  Sintió eso y se lo dijo al rato. 

-          Tu hermana ¿te gustaría que fuera tu hermana?

Sonrió la chica, sorprendida, y el nene le contestó con brusquedad.

-          Qué ¿te parece raro?

Como todos los que representan el papel masculino con otros hombres (declaró más tarde la chica) el nene era muy quisquilloso en la cuestión de su masculinidad”. (Plata Quemada Pag. 103).

……

Omar Daniel Zajur alías Alí Babá “Alí abandonó la zona de la carbonería para dirigirse a una casa de inquilinato de las calles Juan Lafinur y Cabello, en el barrio del zoológico, y una vez allí, afeitarse el bigote y encanecerse el pelo con un tinte que le preparó la dueña de la pieza., una mujer con cara de león y voz de hombre, de apellido Varela, que a los vecinos del conventillo presentaría como su hermano”. (La Fuga Pag. 81.)

 

Para concluir diré que: Los escritores deben ser osados con su pluma para pensar y escribir la Argentina no como un matambre arrollado envuelto en un silbido interminable convertido en piolín. Esto quiere decir que se debe poner en práctica un mandato de la literatura silbada: romper la solemnidad, Tomar a la nación por el lado de la vergüenza, buscarle el rubor escondido demostrar de alguna manera que no se le puede tomar en serio como pretendía el discurso oficial.

  Para la literatura el escritor vive en permanente búsqueda de su propia figura, de su propio estilo, de cuerpos que cruzan los tiempos y ha convertido su escritura y su hacer, como el único oficio incansable porque sus preferencias son intensas, y los escritos representativos no son suficientes. Hace falta escrituras perversas, lecturas perversas que superen el (eros) y lo fundacional, proyectando miradas hacia un imaginario popular  abyecto.  El cuerpo es múltiple, excede la escritura y no hay una definición que lo agote. Probablemente la literatura Argentina no sea sino una forma de hallarle un sentido a ese fluir “vago” de la vida; de ahí que la palabra escrita sobre un cuerpo, una hoja o una ciudad no pueda ser retirada, se convierte en sacrosanta, es decir, la palabra y el lenguaje son los que forman cuerpos, a través del fustigación personal; pareciera que estos escritores Argentinos (Ricardo Piglia y Eduardo Mignogna) se autoasaltaran constantemente.    

  

HERSON OLIVER CIFUENTES REYES  Maestría Literatura y Filosofía U.T.P/U.T 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Novelas analizadas

 

PIGLIA Ricardo. Plata Quemada. Planeta. Buenos Aires 1998

 

MIGNOGNA, Eduardo. La Fuga. Emecé Editores S.A. Argentina. 1999

 

 

BIBLIOGRAFIA SECUNDARIA

 

 

BOURDIEU, Pierre. La dominación masculina. Barcelona: Anagrama, 2000

 

FOSTER, Foster, David William. Producción cultural e identidades homoeróticas: teoría y aplicaciones. San José, C.R.: Editorial de la Universidad de Costa Rica,  2000

 

FOUCAULT, Michel El orden del discurso. Barcelona, Tusquets. 1973.

 

JÁUREGUI, Carlos. La homosexualidad en la Argentina. Buenos Aires: Ediciones Tarso, 1987

 

KOSOFSKY Eve Sedgewick, Between English Literature And Male Homosocial. Desire 1985.

 

KRISTEVA Julia, Los poderes de la perversión, Buenos Aires, Catálogos, Siglo XXI, 1988.   

 

Letras Hispanas, Volume 3, Issue 2 Fall 2006 21  Espacio homosocial en “Bienvenido, Bob”, “Presencia”, y Cuando entonces de Juan Carlos Onetti Elena M. Martínez Baruch College

 

MARC Auge, Los no lugares. Espacios del anonimato, Gedtsa, España, 1998.

 

RODRÍGUEZ Pereyra, Ricardo. Cine y homosexualidad en Argentina. Cuadernos Hispanoamericanos (Madrid), 2003. No. 632 

________________. Los estereotipos gay en la literatura y el cine (Argentina). Ponencia presentada en el XLVI SALAM (Seminar on the acquisition of Latin American Library Materials), Arizona State University, Tempe, 26-29 mayo 2001. (Actas en prensa). 

 

VILLANUEVA Collado Alfredo La Constitución Del Sujeto Homosexual Masculino En La Narrativa Latinoamericana: Un Breve Recuento.

 


[1] La cárcel representa un elemento simbólico femenino de sumisión, es una mujer controlada y sierva del Estado; pero es desde su interioridad que ella penetra la ciudad a través de un túnel. La presencia del túnel anula todo estereotipo y consolida una igualdad de espacios sexuados  sin género.  La penetración del banco por el complot es una desacralización, al poderoso caballero (Dinero).    

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